Que salga el sol o que no salga... eso...¿qué me importa a mí?
eso...¿qué me importa a mí? eso...¿qué me importa a mí? si la luz que a mí me alumbra es cuando te veo a tí. Que salga el sol o que no salga...
eso...¿qué me importa a mí?
Sólo tormentos y disgustos me puede el mundo ofrecer si yo los llevo con gusto desde que yo te encontré.
sólo tormentos y disgustos me puede el mundo ofrecer.
Y soy cautivo feliz contento y a gusto vivo solo con tenerte a tí.
y a gusto vivo con tenerte a tí.
Para visualizar mejor los acordes aquí en el vídeo:
Romance en tono menor: Mim-Si7 con la cejilla al 8 (Do).
Escala del cante: Si, Do,(Do#) Re#, Mi, Fa#, Sol#, La Ir a descargar
02 Versión de Rafael Jiménez "El Falo", con la cejilla al 8 (Do). Ir a descargar
Mi madre me metió a monja por reservarse mi dote.
Me cogieron entre cuatro,
me metieron en un coche, me pasearon por pueblos y a una y a dos a dos
me iba yo despidiendo
de las amigas que tengo.
Me pararon en la puerta, y me metieron para dentro, me quitaron gargantilla, las alhajas de mi cuerpo,
pero yo no siento más que me cortaron el pelo y en una fuente de oro a mi padre se lo dieron.
Me vistieron de picote
y en voz alta gritan todas: ¡Pobre inocente!
"Sin duda, la versión cantada por El Negro en El Puerto de Santa María, recolectada y publicada por Luis Suárez en 1971, es la versión del "Romance de la Monja" más original de todas las que hemos podido manejar. No es extraño. Los gitanos andaluces conservan–desgraciadamente cada dia menos– un romancero especialísimo dentro de la región.
En un disco grabado por gitanas en este enclave gaditano aparecen ternas pertenecientes al ciclo del Cid, a los Doce Pares de Francia y a Bernardo del Carpio. Como es sabido, en Andalucía han desaparecido los romances épico-históricos antiguos; entre los "payos" andaluces no se conserva ni un solo tema perteneciente a estos ciclos.
Ya en 1916 el gran estudioso del romancero, Manuel Manrique de Lara, se sorprendía en Sevilla del repertorio romancístico de un informante excepcional: el gitano Juan José Niño, oriundo de El Puerto de Santa María, que llegó a cantarle temas de una gran rareza en la tradición oral moderna, "El ciervo de pie blanco" entre otros:
El rey tenía tres hijos, todos tres los maldecía: uno se le volvió perro, que en cadenas lo tenía;
otro se le volvió moro, moro de la morería,
y el otro se volvió ciervo, ciervo que al monte se iría.
Desgraciadamente mis intentos por conectar con gitanos que pudieran seguir manteniendo vivos algunos de estos temas excepcionales han sido inútiles. Logré entrevistar a El Negro pero los años y el alcohol han abotargado por cornpleto su memoria. Sólo pudo cantar –de forma impresionante con aire de petenera– este romance de la monja que aprendió de su padre, gitano también, en Paterna.
Volviendo al estudio de las variantes del romance, la versión del gitano del Puerto arranca con un principio único, que yo sepa, en la tradición:
Mi padre me metió monja por reservarme mi dote
Aquí no se trata del tradicional motivo de los amores contrariados, el tercia se desplaza hacia algo más prosaico pero asimismo de gran implantación en toda la litera tura: el interés económico.
En la segunda secuencia, el paseo de la joven y su encuentro con las monjas, no hay muchas variantes entre las versiones manejadas. El paseo tiene lugar una tarde de verano y el convento aparece también en todos los casos al revolver de una esquina, tal como leemos en la nuestra:
Una tarde de verano me sacaron de paseo, al revolver de unaesquina estaba el convento abierto.
el Negro añade unos versos, bastante extendidos en la província de Cádiz, en los que la niña se despide de sus amistades:
Me sacaron a la puerta, me metieron en un coche, me pasearon por pueblos, y a una y a dos a dos me iba yo despidiendo de las amigas que tengo.
El encuentro de las monjas con la niña también se actualiza en toda la tradición con versos muy estables:
Salieron todas las monjas, todas vestidas de negro, me cogieron de la mano y me metieron adentro. (E. Martínez Torner, 1966, pag. 187)
Algunos textos añaden un verso más en esta escena que hace aumentar la angustia de la niña al contrastar su vitalidad con el ambiente fúnebre del cortejo:
Salieron todas las monjas, todas vestidas de negro, con su velita en la mano, que parecía un entierro. Me agarraron de la mano y allí me metieron dentro.
El centro dramático del relato lo constituye, sin duda, El ritual de la purificación, la escena en que las monjas despojan a la niña de sus adornos y su pelo como señal de despedida del mundo:
Me empezaron a quitar los adornos de mi cuerpo, pulseritas de mis manos, anillitos de mis dedos, pendientes de mis orejas, gargantillas de mi cuello, mi mantillita de raso, mi jubón de terciopelo. Lo que más sentía yo eran las trenzas del pelo...
En la versión de El Negro el pelo lo mandan en un objeto de mayores ecos románticos:
y en una fuente de oro a mi padre se lo dieron
En las diferentes versiones la niña se mantiene rebelde contra su destino hasta la conclusión del romance por eso podemos afirmar que el Negro acaba su versión con unos versos que son ajenos al resto de la tradición:
Me quitaron las ropitas, me vistieron de picote y en alta voz gritan todas: -¡Pobre inocente!
La versión para cantar definitiva quedaría con los añadidos de las otras versiones que mejoran la memoria de las grabaciones y ciertos detalles dramáticos:
Mi padre me metió monja por reservarse mi dote
me cogieron entre cuatro, me metieron en un coche,
me pasearon por pueblos, y a una y a dos a dos
me iba yo despidiendo de las amigas que tengo.
Cuando pararon a la puerta abrieron las del convento,
iban saliendo las monjas, todas vestidas de negro,
con su velita en la mano, que parecía mi entierro.
Me agarraron de la mano y allí me metieron dentro.
Me empezaron a quitar los adornos de mi cuerpo,
pulseritas de mis manos, anillitos de mis dedos,
pendientes de mis orejas, gargantillas de mi cuello,
Junto con el Ateneu Enciclopèdic Popular estoy montando en la Revoltosa una velada flamenco-poética para el Sábado 19 de Mayo.
Me gustaría contar con vuestra participación, si os apetece y, que nos regaléis 3 temas; yo me animaré también con R. No se trata de un corrillo sino de la celebración del 110 aniversario del ateneu, en la que se recitará poesía y se intercalará con breves actuaciones de flamenco.
Espero vuestra respuesta,Mx
SÁBADO 19 MAYO 2012 a las 20h
Velada flamenco-poética "En mi hambre mando yo"
CSOA La Revoltosa C. Rogent 82
Clot-Camp de l'Arpa
"En mi hambre mando yo" Carceleras-Martinetes cantadas con la cejilla al 5 en tono de MiM, Si7. Escala de las melodías: Mi, Fa#, Sol#, La, Si, Do#, Re#, Mi. Ir a descargar
Trahan trahn viene tra ha traha a la puerta llama trahan abre en la fragua está
Estando yo preso en Cai me sentaba en mi petate y me ponía a cavilar... y no pensaba en lo que me estaba pasando sino en lo que me quedaba a mí que pasar.
Al subir por la escalera en el primer calabozo oí una voz que decía lastima de tan buen mozo con la libertad perdía.
El anillo que tú me diste se lo dí yo a mi carcelera que los grillos me quitaran los que tenía en mi cabecera.
¿Vais al cortijo "La Sarteneja", jornaleros de Antequera? Si os pregunta la señora que dónde está Salvador, decirla que no quiero más tratos con ella decirla que en mi hambre mando yo.
1 Mi Mulata (Guajiras)- Juanito Valderama Cejilla al 4 por La, Mi7 (Re, La, Mi7, La...en la parte final) (Escala de la melodía: Mi, Fa#,Sol#, La, Si, Do#, Re, Mi, Fa#). Ir a descargar
Es la mulata un terrón
es mi mulata un terrón
de azúcar canela hecho
que arrimándoselo al pecho
quita el mal de corazón.
Ella vive con el don
y a ningún hombre maltrata
y si le llaman ingrata
es mas dulce que la uva del azúcar que hay en Cuba es la mejor la mulata
Ay Contigo me caso indiana
si se muere tu papa
díseselo a tu mamá hermosísima cubana.
Tengo una casa en La Habana
destinada para tí, ay
y con el techo de marfil
el piso de plataforma
para tí blanca paloma
tengo yo la flor de lis.
Junto al palmar del bohío
yo tengo un bujío cubierto de flores
para la linda trigueña
que con mi alma sueña
si sueña de mis amores. Quiero platicar contigo
debajo del cocotero
para que tu sepas
linda trigueña mía
cuanto te quiero.
2 Sonrojo (Guajiras)-Niña de la Puebla & Luquitas de Marchena-Guitarra Ramón de Algeciras. Ir a descargar
Sonrojo
(La Niña de la Puebla avanza :)
Es
tanto lo que he sufrío
por causa
de tu querer
que, de
tanto padecer,
estoy
perdiendo el sentío
hallar
lo humano he podío,
y en un
momento de arrojo,
con lágrimas
en los ojos
te dije
por tí me muero
y, ante
tu pecho de acero,
yo me
cubrí de sonrojo.
(Luquitas
responde: )
Ay Contigo me caso indiana
si se muere tu papá
díseselo a tu mamá
hermosísima cubana.
Tengo una casa en La Habana
destinada para tí, ay
ay con el techo de marfil
el piso de plataforma
para tí blanca paloma
tengo yo la flor de Lís, ay que
(La Niña de la Puebla enuncia: )
Es la mulata
un terrón
de azúcar canela hecho
(La Niña de la
Puebla y Luquitas a dúo: )
Es la mulata un terrón
de azúcar canela hecho
que arrimándoselo al pecho
quita el mal de corazón.
Ella vive con el don
que a ningún hombre maltrata y si le llaman ingrata es más dulce que la uva del azúcar que hay en Cuba la mejor es la mulata
Estilo flamenco encuadrado dentro de los llamados cantes de ida y vuelta. La vidalita flamenca se encuentra emparentada con los tristes o estilos que se cantan a ambas orillas del bajo Paraná, y procede de una variante teatral acupletada recogida en España a principios del siglo XX, aflamencada por Escacena y Chacón mediante el desarrollo amilongado de una canción argentina en aire de habanera y con temática gaucha.
Como vidalita se grabaron dos tipos de cante. El primero, con insistente acompañamiento de tango lento (marcando el patrón de tanto o habanera en la guitarra. Este modelo lo grabaron Pastora o Vallejo.
Manuel Escacena, adaptando a lo flamenco una canción argentina que grabó en 1928 con la copla ‘En mi triste rancho’, adoptó una nueva modalidad, que intercala de continuo en la copla la palabra vidalita: ‘En mi triste rancho, vidalitá…’. Esta versión fué injertada luego por Pepe Marchena en la milonga flamenca, de la que viene a ser un subgénero. La vidalita se rige en todo por la forma que asume la milonga libre que Marchena sentencia. Mayte Martín ha hecho una versión inconmensurable de este cante flamenco porteño de gran belleza.
1. Vidalita.Mayte Martín (Cejilla al 6 en tono de Mim)Adaptación de Mayte Martín. Guitarra
–
Juan Ramón Caro
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2. Vidalita.Mayte Martín (Al aire en tono de Mim) Ir a descargar
3. Vidalita.Mayte Martín (Cejilla al 8 en tono de Mim) Ir a descargar
Mi pena es más grande, vidalita
porque va por dentro
y en ella te canto, vidalita
el dolor que siento
Ya se secó el arbolito
donde cantaba el pavo real
ya se murió, mi china querida
ya no la vuelvo a ver más
ya se secó el arbolito donde cantaba el pavo real
Anoche mientras dormía
del cansancio fatigao
no sé que sueño dorao
cruzó por la mente mía
soñaba que te veía
y que me estabas mirando
y yo te estaba contando
mi vida triste, muy triste
y te desapareciste
Entre las Tarantas que me vienen llamando la atención está esta de Pedro el Morato. "Natural de Vera" dice la letra y Vera limita al sur con Garrucha en la línea de costa hacia el Cabo de Gata. En Garrucha tengo algunos recuerdos imborrables...de algún veranito que vaya tela...y venga tela.
Pepe de la Matrona con Manolo el Sevillano a la guitarra - "Vaya tela de verano" (Taranta de Pedro el Morato)-Cejilla al 1 por Fa#.
Afirma Pepe el de la Matrona: ‘Éstos llamados tarantos eran mineros cuando empezó el auge de las minas, que eran de la provincia de Granada y Almería, de la Alpujarra. Los tarantos empezaron a salir de las Alpujarras cuando se empezaron a descubrir las minas; ellos iban allí, a las minas, a buscar trabajo y les decían tarantos. Al salir después las minas de La Unión, se fueron introduciendo en Cartagena. Y luego se pasaron a Linares, a la provincia de Jaén, que también se empezaron a descubrir allí minas. Y llevaban ellos sus canciones, que eran fandangos’.
Sobre el origen del término hay varias teorías, aunque es asunto por resolver. Lo que queda fuera de duda es que, empezando por Jaén, el nombre de tarantos se aplicaba en las tierras mineras de la Andalucía Oriental y Levante, desde el siglo XIX, a las cuadrillas fuertemente cohesionadas de alpujareños; que taranto acabará siendo un gentilicio que se aplica a los naturales de la provincia de Almería.
Está considerado como una variante de la taranta, diríamos que es una suerte de tientos mineros. Es cante sobrio y de temática ajena a la mina frente a la taranta. Se canta en fragmentos de cuatro compases cada uno, con mayor o menor libertad para el cantaor manteniéndolo hasta la cadencia donde vuelve a retomar. La melodía más habitual del taranto, que no deja de ser un fandango, nos recuerda mucho a la del fandango de Lucena y no descartamos que pueda tener, por tanto, una procedencia cordobesa.
Destacan en el repertorio jondo los que antaño impuso Manuel Torre, anunciados como rondeña, con la letra ‘Ay, mi muchacho’de 1929. Cejilla al 5 por Fa#. Ir a descargar
Pero como cante hasta que Fosforito los grabó en Philips en 1957, no se rotularon jamás como tales en disco alguno; como baile, sin embargo, ya Carmen Amaya lo anunciaba desde tres lustros antes. He aquí el taranto de fosforito de cuando ganó aquel concurso de Córdoba (supongo que de ahí el título) "No tengo na que envidiarte" (taranto) 1957 Fosforito. Cejilla al 3 por Fa# Ir a descargar
Para distinguir entre tarantas y taranto bastaría en un principio con acudir a la rítmica. Si la guitarra va marcando un ritmo, estaríamos ante un taranto; en caso contrario, si va libre y se limita a dar contestaciones al cante, una taranta.
En general, se habla, vulgarmente, de tarantas cuando el cantaor interpreta un estilo muy florido y dulce, mientras que en los tarantos prima la expresión. Además, el ayeo que precede a la letra, en el taranto se hace con abierto poderío, frente a la sutileza habitual de la taranta.
De ahí la ambigüedad al presentar este tema de Camarón como Taranta pues se toca sin un compás marcado pero su melodía se inspira en los tarantos anteriores y, sobretodo, en el de Fosforito.
1 "Los Dos Se Juegan la vida" fue registrado en 1977 como Taranta pero su melodía es de Taranto-Cejilla al 6 por Fa#. Cantado por Camarón y Paco de Lucía a la guitarra
Ay la vida
cuando van a trabajar, los dos se juegan la vída, los marineros en el mar y los mineros en la mina, sin saber si volverán.
De la muerte caminamos a cuestas con la sentencia que de la muerte caminamos, la llevamos con pacencia y cuenta nunca le echamos, aunque se tenga experiencia.
Según los datos que conocemos, José Cepero impresionó por vez primera el cante de la Granaína-Malagueña en 1922 con el título de “fandanguillos malagueños”; en ese mismo año aparecen discos de otros intérpretes con modalidades muy próximas al estilo grabado por Cepero, destacando, sobre todo, alguno del Cojo de Málaga que se anuncia con la simple denominación de “fandangos”, así como otro de Centeno, titulado “fandangos por granadinas”.
Desconocemos si existen discos anteriores a la fecha que se ha citado con el cante que ahora estamos tratando a causa de las dificultades que inevitablemente hay que afrontar a la hora de fijar la fecha de los viejos discos de pizarra.
José López Cepero (1888-1960) nació en Jerez de la Frontera y ha sido un cantaor de amplio repertorio y una muy personal ejecución de los cantes. Él dio definitiva forma a la presente modalidad, constitutiva de un cante más bien corto pero de indudable calidad y acento netamente granadino, según nuestro parecer; Cepero, que empezó por llamarlo fandanguillo malagueño, acabó por darle el híbrido nombre de granadina-malagueña y, con menor frecuencia, el de malagueña-granadina, aunque también para mayor confusión lo denominó media granaína en alguna ocasión.
En cuanto al mencionado fandango del Cojo de Málaga, opinamos que, aunque prácticamente similar al cante de Cepero, conserva la impronta de la destacada persona- lidad del gran tarantero malagueño. También grabó este cante Tomás Pavón con una de las letras de Cepero y lo impregno de la grandeza y majestad que el hermano de la Niña de los Peines siempre solía poner en sus interpretaciones.
Parece que algunos comentarios de Cepero con cierto tono despectivo respecto a las granaínas de don Antonio Chacón no le sentaron muy bien a este último, lo que mo- tivó desavenencias entre ambos cantaores, aunque más tarde Cepero no dejara de mani- festar, siempre que venía al caso, su gran respeto y admiración por Chacón.
De la melodía de... "Mi mayor venganza" -1927 Granaína malagueñas - José Cepero al cante y a la guitarra el Niño Ricardo. Cejilla al 3 por SiM. Ir a descargar
Mi mayor venganza sería el poder yo aborrecerte. Sería mi mayor venganza. Mira si es triste mi suerte, que no me quea otra esperanza que la de volver a quererte.
Tu enfermeá se curaba con la sangre de mi venas. se cura tu enfermeá. ira si yo a ti te quiero que mi sangre te voy a da. Tú te curas y yo me muero.
...y la letra del tema de Chacón:
"Serrana, que te olvidara" 1928 -Granaína de Antonio Chacón con Ramón Montoya a la Guitarra.Cejilla al 3 por SiM. Ir a descargar
Serrana, que te olvidara
a mí me mandaste a decir
Serrana, que te olvidara
cuando llegó el parte a mí
ya de tí no me acordaba
me mandaste a decir.
Ole Catedrático
La que vive en la Carrera la Virgen de las Angustias la que vive en la Carrera esa señora lo sabe si yo te quiero de veras.
....la versión que dieron Camarón y Paco dela Granaína-Malagueña de Cepero:
2 "Que he dejao de quererte". Granaínas.
Camarón y Paco de Lucía a la guitarra en 1977 Castillo de arena.
Chacón grabó en 1925 por primera vez este 4º estilo, que ha sido probablemente la malagueña del repertorio de Chacón que mayor difusión parece haber conseguido, siendo cante muy frecuente en el repertorio de los cantaores posteriores al maestro de Jerez, sobre todo en microsurcos, quizá no tanto en discos de pizarra, tal vez a causa de su relativamente tardía aparición, cosa que pudo impedir la copia de este cante antes de 1925, pero que más tarde la favoreció sin duda, pues su grabación terminó siendo más accesible que otras de mayor antigüedad. De todos modos, bastantes interpretaciones de esta malagueña han resultado irrelevantes; a nuestro juicio, sólo merecen mencionarse, aparte de las de Chacón, las grabadas por Vallejo y la Niña de los Peines en discos de pizarra, y por la Niña de La Puebla y Enrique Morente, conseguidas ya con técnicas modernas.
0 Estilo 4º de Chacón. Antonio Chacón con Ramón Montoya (1925) “Del convento las campanas” Ir a descargar
0.1 Manuel Vallejo con Ramón Montoya (1929) “Del convento las campanas” Ir a descargar
0.2 Niña de los Peines con Ramón Montoya (1929)“Del convento las campanas” Ir a descargar
0.3 Niña de la Puebla con Sabicas “Del convento las campanas” Ir a descargar
0.4 Enrique Morente con Pepe Habichuela “Del convento las campanas” Ir a descargar
Finalmente la elegida para estudio es la que Mayte Martín y el guitarrista Juan Ramón Caro grabaron en el año 2000:
1 Del convento las campanas- Mayte Martín y el guitarrista Juan Ramón Caro Malagueña de estilo 4º de Chacón y Abandolao-Cejilla al 6 por arriba Ir a descargar
1.1 Del convento las campanas- Mayte Martín y el guitarrista Juan Ramón Caro Malagueña de estilo 4º de Chacón y Abandolao-Cejilla al 3 por arriba (para estudio) Ir a descargar
Del convento las campanas
si preguntan por quién doblan
del convento las campanas
dile que doblando están
a mis muertas esperanzas
a mis muertas esperanzas
(Abandolao):
A esa liebre no tirarle cazadores de la Sierra a esa liebre no tirarle porque está haciendo en la tierra madrigueras pa' ser madre y es muy sagrao lo que encierra
ay se dormía en la cruz alta del barrio y un sereno se dormía y la cruz le daba voces ¡sereno que viene el día! ¡sereno que viene el día!
En 1929 Donde andara mi muchacho(Taranto) fue registrado por Manuel Torre. Cejilla al 5 por Fa# Ir a descargar
JM Cerro(Chiqui de la Línea) canta el Taranto de Manuel Torre de forma clásica y sin alardes excesivos-Cejilla al 2 por Fa# Ir a descargar
JM Cerro(Chiqui de la Línea) canta el Taranto de Manuel Torre de forma más barroca y pasional para hacer notar el límite del equilibrio en el cante libre-Cejilla al 2 por Fa# Ir a descargar
Por pura comodidad usamos el término de crisis para referirnos a una multitud de procesos distintos, porque diversas son las causas que en diferentes países han culminado con una quiebra nacional. No por las mismas razones se han hundido en la miseria Islandia, Grecia o Irlanda. Distinguirlo es importante si uno desea saber lo cerca que está España de cometer los mismos errores. Que los haya cometido o esté por cometerlos puede conducirnos al tercer mundo, que es donde están ahora los tres países antes mencionados.
No lo digo yo, lo dice un especialista en investigación económica del New York Times y de Vanity Fair, Michael Lewis, cuyo esclarecedor Boomerang ha sido traducido por Deusto. Lewis, modelo de estudioso que entrevista a los protagonistas reales, tanto si son directores de bancos alemanes como si se trata de pérfidos especuladores de Goldman Sachs, aclara algunos puntos clave que permiten valorar el grado de incompetencia de los dirigentes de los tres países mencionados, así como la ciega codicia de sus poblaciones.
Islandia es el caso más triste. Una sociedad dirigida por un puñado de patrones de pesca sin la menor idea de economía, metidos a financieros y persuadidos de haberse convertido en ases de las finanzas, mientras las corporaciones americanas les vendían por toneladas los fondos más tóxicos. Es el único país de Europa en el que una sociedad enfurecida ha intentado meter en la cárcel a los dirigentes que les han llevado a la ruina. Por supuesto sin tener en cuenta la responsabilidad que esa misma sociedad ha tenido en el disparate. Islandia ilustra sobre lo peligroso que es depender de un gobierno de inútiles. Para nuestro regocijo la salida del agujero se la plantean de un modo original: cambiando todos los dirigentes machos por dirigentes hembra, comenzando por la presidenta. Las razones, perfectamente sensatas, hay que leerlas en el libro.
La ruina de Irlanda es asunto por completo distinto. Juega aquí también la torpeza de la clase dirigente y de la clase política, pero impulsada no sólo por la ignorancia, sino también por la petulancia. Los irlandeses, que jamás habían destacado por su talento económico, se encontraron de repente con unos crecimientos exponenciales y en lugar de sospechar que algo no casaba, lo atribuyeron al genio nacional. El virus identitario cegó por completo a los dirigentes irlandeses. El primer ministro, Bertie Ahern (famoso por haber dicho aquello de que "Lehman's es un pulpo internacional que tiene testículos por todas partes"), es la cabeza de turco de una sociedad que se lanzó a comprar y vender su propio país de manera enloquecida sin dudar ni un momento en la inspiración financiera que les iluminaba en gaélico. Como dice Lewis, nunca rumiaron que de ser muy pobres habían pasado a ser muy ricos sin haber sido nunca normales. A los escasos críticos que osaban preguntar por esta anomalía se les acusaba de odiar a la nación. Hoy el riesgo de inversión en Irlanda es similar al de Irak.
Lo de los griegos es sensacional. ¿Cómo pudieron las autoridades europeas tomar en serio los datos que les daban unos dirigentes que sin excepción eran fanáticos de la mentira, el fraude, la estafa y el robo? Y eran así porque la población entera les había elegido como sus modelos. Algunos ejemplos. La jubilación de los empleos considerados "peligrosos" es a los cincuenta y cinco, pero hay seiscientos trabajos considerados peligrosos, entre ellos la peluquería. El déficit declarado por el gobierno en 2009 era del 3,7%, hoy sabemos que era del 14%. En Grecia nadie paga impuestos. No hay castigo. Los pocos casos que llegan a los tribunales tardan quince años en resolverse. La inmensa mayoría de los inspectores de hacienda aceptan sobornos. Si alguien los denuncia tardan ocho años en ser juzgados. Para entonces ya ha cambiado el gobierno y hay una amnistía encubierta.
Los griegos se han lanzado a incendiar la calle furiosos contra los bancos, pero también los banqueros podrían salir a la calle furiosos contra los griegos, piensa Lewis. "La epidemia de mentiras y estafas hace que la vida civil sea imposible; el colapso de la vida civil lleva a más mentiras, estafas y robos. Al carecer de toda confianza entre ellos, los ciudadanos se refugian en la familia o en sí mismos". ¿Les suena?
Antes, me decía Miquel Agulló, las mejores carreras universitarias acababan en el servicio al estado...
Hoy lo hacen en cualquier enorme máquina de estacazo financiero.
A la política sólo se dedican quienes no han podido entrar en esas máquinas atroces. La ruina del estado, que es la nuestra, está en manos de los mediocres.
Por falta de espacio no comento los dos últimos capítulos. Uno, magnífico, sobre las razones que han dado todo el poder a Alemania (y menos mal que así ha sido) y otro sobre California como modelo "irlandés" en los E EUU. La entrevista con Schwarzenegger es fabulosa y uno se pregunta cómo es posible que las entrevistas de altos dirigentes en este país sean tan sosas, fofas, desinformadas y aduladoras. Bueno, quizás sea por la altivez de nuestra clase dirigente, que conoce de sobra su impunidad. ¿No será eso lo que nos empuja lentamente hacia el abismo de nuestros arruinados vecinos?
(de Félix de Azúa en El Boomerang)
España, Grecia y la crisis financiera. Una revisión a partir de Boomerang, de Michael Lewis.
“El problema de fondo, al menos el problema económico de fondo, es pues si podemos o no pagar la deuda contraída en esos felices años pasados de vino y rosas. Y, por supuesto, qué será necesario para hacerlo (lo que equivale a analizar si llegará el momento en que los costes de mandar todo a hacer puñetas compensen los generados por el tratamiento para permanecer en la eurozona).
Y aquí la pregunta debiera ser, entonces, ¿acaso de verdad se debe tanto? ¿En serio los excesos han sido tan
irracionales? La respuesta corta, que en el fondo todos conocemos (y nos basta mirar a nuestro alrededor para ser muy conscientes de ello) es “sí, y además va a costar sangre, sudor y lágrimas, y todo ello durante muchos años, devolverlo todo”.
La respuesta académica la tienen, desarrollando esa misma idea, en el libro This Time is Different , del profesor de Harvard Ken Rogoff escrito con Carmen Reinhart. Ambos se han dedicado a rastrear en las evidencias históricas para identificar un patrón recurrente en momentos de euforia que aboca inevitablemente a situaciones como las que estamos viviendo, pues nunca hasta la fecha se ha confirmado eso de que, superado un cierto umbral, esta vez vaya a ser diferente a las anteriores (ni cambio de modelo productivo, ni paz
social, ni avance tecnológico alguno impiden una dolorosa caída cuando
te pasas de la raya).
La respuesta más divertida pero también
ilustrativa la tenemos en el libro de Michael Lewis sobre la crisis en
diferentes países (Alemania, EE.UU., Islandia, Irlanda, Grecia) que
recopila bajo el título de Boomerang. Travels in the New Third World
diversos reportajes bastante extensos hechos para Vanity Fair por el
periodista que permiten radiografiar a la perfección qué ha estado
pasando desde hace años. Es cierto que faltan países como España o
Italia, pero todo se andará, no se preocupen. Seguro que Lewis, ahora
que se acerca la primavera, tendrá ocasión de darse una vuelta por aquí
para comprobar in situ cómo son las cosas a la vera del Mediterráneo
feliz y ladrillista.
Lewis explica en la introducción cómo se dio cuenta de que tenía que
escribir sobre la crisis de deuda. Es el autor de un libro fantástico
sobre la caída del mercado de las hipotecas subprime en EE.UU. (The Big
Short ), donde relata la epopeya de unos cuantos, pocos, inversores que
se hicieron millonarios apostando contra esos productos financieros
cuando todo el mundo pensaba que sólo podían subir eternamente, con una
fe que podría calificarse casi como de española en eso de que “el precio
de la vivienda sólo puede subir, siempre sube y además sube mucho, cada
vez más, MÁS. MÁS, MÁAAAAAAAS”.
Lewis explica que tras haberse hundido
definitivamente el mercado se fue a ver a uno de los tipos raros que se
habían forrado dándose cuenta de que la cosa iría inevitablemente mal y
éste le explicó con toda la naturalidad del mundo algo que parece muy
sensato y obvio retrospectivamente pero en lo que casi nadie cayó en su
día (al menos al principio). Si toda la mierda acumulada en los mercados
financieros privados iba a ser asumida por los poderes públicos, por
los Estados, por todos nosotros, por eso de que no podíamos dejar caer
al sistema financiero, convenía analizar en qué estado quedaban las
cuentas públicas. Algunos de estos señores se pusieron a analizarlas y
lo que vieron les dio una imagen tan nítida como la que les había
proporcionado años atrás el mercado subprime: bancarrotas por doquier.
Especialmente en una serie de países contra los que se empieza a
apostar. En este orden: Grecia, Irlanda, Italia, Suiza, Portugal y
España. Esta gente, a estas alturas, ha ganado ya muchísimo dinero por
su buen ojo. Recordemos que la apuesta en cuestión data de 2008.
Una vez tranquilizados, como buenos españoles, al descubrir que los
tipos que analizaron las cuentas de Lehmann Brothers y supieron con años
de antelación que caerían para luego analizar las de Grecia y España y
llegar a la misma conclusión, con igual acierto, han señalado a Japón,
Francia y Estados Unidos como países que, sí o sí, tarde o temprano,
también caerán, podemos empezar a adentrarnos en las distintas y
delirantes historias que Lewis nos cuenta sobre la economía de una serie
de países supuestamente avanzados llamados a tener que pagar, tarde o
temprano, ciertos excesos. Poca cosa, unos problemillas sin importancia,
unos desajustes nimios de nada… que normalmente acaban duplicando el
PIB nacional (o triplicando… o a saber), como Lewis cuenta a
continuación. Cada país, en la época ye-ye, se dejó llevar por sus
peculiares obsesiones y aprovechó esos años en los que uno podía ser lo
que quisiera (o eso parecía) a bajo interés para dar rienda suelta a sus
más bajos instintos (económicos):
Islandia, esa provincia ignota donde los machos se hicieron banqueros.
El primer caso de estudio es Islandia, primer país del primer mundo en
quebrar en esta crisis sistémica que nos ha deparado el siglo XXI:
Lewis
relata el caso de una sociedad muy pequeña (apenas unos miles de
habitantes mayor que Castellón de la Plana, por poner un ejemplo) que
pasan repentinamente de ser pobres pescadores a una especie de machos
alfa del mundo de las finanzas. Islandia es un país con pocos recursos
naturales, más allá de la pesca, que no ha sido capaz históricamente de
soportar mucha población. Sin embargo, de repente, parecía que había un
gen irlandés de la riqueza que los convertía en innatos genios en banca.
Y es que en el origen fueron los bancos, sí, pero los de pesca, que
pasaron a ser cada vez más cotizados con el desarrollo de las técnicas
de pesca en altura moderna. En un momento dado los islandeses decidieron
”bancarizar” su sistema de cuotas pesqueras y descubrieron dos cosas:
que podían empezar a vivir, por primera vez en la historia, sin trabajar
en exceso y que, además, eso de jugar con derivados molaba.
Como suele
ocurrir en estos casos, las cuotas pesqueras enriquecieron a los que las
tenían históricamente, no a toda la sociedad, afianzando un gobierno de
machos, reconvertidos de pescadores a hombres de negocios y de ahí a
banqueros. Islandia y su economía se convirtieron poco a poco en un
gigantesco hedge fund a medida que la riqueza generaba más y más jóvenes
universitarios que no tenían muy bien dónde colocarse (y que no querían
pescar). ¿Qué mejor solución en un caso así que convertirse en un
paraíso bancario para emplear a toda esa gente formada en un sector
artificial como pocos?
El sistema islandés de hacer negocios era muy como de machos compitiendo
por pillar el bacalao más grande. Sus nuevos bancos y fondos de
inversión, simplemente, compraban todo lo que se ponía a tiro y al
precio que fuera. Punto. Durante los años de vino y rosas, como luego
acababan vendiendo más caro si cabe un tiempo después, el modelo parecía
un éxito. Pero poco tiempo después las cosas no pintaban tan bien. Los
tres mayores bancos del país amasaban deuda y deuda, una deuda privada
que, a la postre, acabaría siendo del 850 % del PIB (unos 300.000
dólares por islandés). Como dice Michael Lewis, Islandia es un sitio
guay. Analizas las barbaridades de sus bancos y te das cuenta de que han
llegado a extremos que ni siquiera son posibles en los Estados Unidos.
¿ni en España! Islandia, por eso, nos hace sentir mejor a todos. ¡Qué
fácil es detectar la irracionalidad ajena!
Durante su estancia en la isla la banda sonora que acompañaba sus días y
sus noches eran las explosiones que periódicamente escuchaba, como si
estuviera de visita a las Fallas de Valencia. Cuando preguntó qué
ocurría le explicaron amablemente que mucha gente incendiaba su
todoterreno de marca de lujo, comprado en dólares en la época de bonanza
(porque el islandés medio incluso para comprarse un coche lo hacía
invirtiendo en moneda extranjera, para ganar con el trading), de manera
que la deuda ahora, tras la depreciación salvaje post-crisis, valía más
que una casa de lujo. Quemarlo y pedir que el seguro lo pague (si cuela)
es la única manera de poder aspirar a devolver el crédito algún día.
En todo caso, Islandia, con sus gentes negándose a convertir en pública
la deuda privada amasada por sus bancos (algo que hay muchos que
sostienen que no tiene mucho mérito, dado que el FMI ni siquiera aceptó
esta opción y a la vista de la imposibilidad de devolver de forma viable
esas cantidades) es un ejemplo curioso y poco significativo. Estamos
hablando de una economía pequeña donde los dramas, significativamente,
afectan a quienes se endeudaron privadamente mucho y a una sociedad
repentinamente despertada del sueño de una supuesta riqueza que no se
habían ganado y que era totalmente artificial. Volverán a pescar y a sus
cosas, muchos de ellos con coches que valen 50.000 dólares pero con un
crédito para devolver de 150.000 (o casas que valían 500.000, a precios
de Nueva York, pero cuyos créditos ahora equivalen a 1.500.000), pero
ahí se acaba la cosa. Más o menos. Es un drama, sí… para ellos. Pero no
genera riesgos sistémicos. Ni ejemplifica demasiado bien lo ocurrido en
otros sitios.
¡Ni siquiera los españoles más dados a la especulación
llegaron al extremo de pedir los créditos para comprar casas sobre plano
en dólares con la intención de ganar no sólo con el incremento de
precio a la hora de hacer el “pase” sino, también, con la revalorización
de la moneda propia frente a esa mierdecilla sin peso en los mercados
globales que es el dólar!
Grecia, donde todo el mundo le sacaba dinero al Estado. (Es decir, a los
mercados que los confundían con alemanes).
El caso de Grecia es más
significativo y delirante. También mucho más grave pues aunque su
economía no sea la de un país muy desarrollado y su población no sea
enorme, sí estamos hablando de magnitudes 25 veces superiores a las de
Islandia. Además, forma parte de la UE y del euro, de modo que sus
problemas lograron alertar desde un principio sobre los de otros países
de la eurozona y ya sabemos cómo ha acabado la cosa como consecuencia de
ello. ¡Por culpa de los griegos los mercados empezaron a mirar también
debajo de nuestras faldas y nuestras cuentas públicas y, claro, pasó lo
que pasó!
El resumen de lo ocurrido en Grecia es sencillo, visto desde fuera, en
retrospectiva y fríamente:
se les dejó dinero durante años a tipos de
interés propios de Centroeuropa y la sociedad griega (que es muchas
cosas, pero no exactamente centroeuropea en sus fundamentos económicos y
sociales), por lo general, decidió emplear el dinero para correrse una
juerga enorme como si no hubiera un mañana. A costa del Estado, por
supuesto, que era visto como una inmensa vaca lechera de la que manaba
una inagotable riqueza.
Todo griego que estaba en posición de de
enchufarse a la ubre pública, nos dice Lewis, lo hizo con entusiasmo.
Mientras tanto las cuentas públicas eran retocadas de forma reiterada,
en parte por malicia pero en parte porque el propio gobierno griego no
era capaz de controlar el caos e ignoraba variables tan esenciales como a
cuántos funcionarios y empleados públicos, exactamente, estaba pagando
en total (hay quien piensa que incluso a día de hoy sigue sin saberlo
muy bien).
Cuando el estallido de la crisis provocó que inversores y
Unión Europea miraran con algo más de atención a la situación griega, en
2009, el déficit del presupuesto de ese año no resultó ser del 3’7%
sino de un 14% (de 7.000 millones de euros pasó a 30.000 millones de
euros, una desviación de más del 400%). El Gobierno griego gastaba y
gastaba en los años buenos con generosidad y sin prestar demasiada
atención, ni siquiera sin contabilizar todo exactamente. No hacía falta.
Total, cuando había que pagar se emitía más deuda, te la compraban “los
mercados” al 1’5% como si fuera deuda de la Bundesbank y a vivir.
El Estado griego, además, era un Estado social muy preocupado por sus
trabajadores. Con un PIB per cápita muy inferior al de España, por poner
un ejemplo, el salario mínimo era un 50% superior al nuestro. La
Seguridad Social, sandunguera como pocas, decidió repartir entre todos,
ricos y pobres, el maná: el listado de profesiones que podían jubilarse
con pensión íntegra a los 55 años por razón de la “peligrosidad” del
empleo es de risa (peluqueros, taxistas… en general todo aquél que tenía
a algún representante o familiar de los mismos cerca del responsable de
turno de ampliar el listado usaba esta posibilidad y beneficiaba a todo
el colectivo).
Por no mencionar el sueldo medio, que rondaba los 65.000
euros anuales, de los empleados de empresas públicas como la que
gestionaba los ferrocarriles helenos (una empresa con unos ingresos
operativos de 100 millones de euros al año y gastos por valor de 700
millones). El Estado pagaba alegremente. Sobre todo a poderosos y
poderes fácticos (hay una historia delirante sobre cómo regalaban los
distintos gobiernos tierras y prebendas a un Monasterio ortodoxo cool
que usaba contra ellos, para sacar pasta, los secretos de confesión),
pero no solo. El Estado griego de la época ye-ye despilfarraba, pero sin
discriminar. Algo es algo.
En España, por ejemplo, la juerga se la han
corrido esencialmente unos cuantos. Eso ha hecho, claro, que el
problema ahora sea menor, pero también te deja cierto regusto amargo.
¡Ay, quién hubiera sido griego esos años!
Obviamente, la fiesta se pagaba con dinero que se conseguía a base de
deuda porque lo que es pagar impuestos, por supuesto, tampoco es algo
muy frecuente en el país menos en los trabajadores con nómina que no se
pueden escapar. Es otra manifestación de ese reparto social del maná, en
este caso en la parte de los ingresos del Estado. En años electorales,
como 2009, la recaudación baja además un 30% con independencia de que
lo haga el PIB. Por lo visto no se puede pedir que la gente pague
impuestos si luego aspiras a que te voten. Algo que recuerda a tanto
municipio pequeño y mediano español donde el IBI o la tasa de basuras
es, de facto, “optativa”, pero a lo bestia.
En el relato de Lewis sobre
cómo funciona el modelo fiscal griego es fácil de sintetizar para un
español: lo que todos sospechamos que pasa con profesionales y con el
IVA, pero en plan salvaje y sin reparos. Por poner un ejemplo, dos
tercios de los médicos privados griegos no pagan ni un euro de impuestos
al año, pues tienen unas rentas declaradas de menos de 12.000 euros
anuales (y por debajo de esa cifra no se tributa a Hacienda).
El resumen
de todo esto es una deuda pública total estimada, entre la deuda
estatal (400.000 millones de euros) y las de la seguridad social
(800.000 millones) en 1 billón 200.000 millones de euros (unos 250.000
euros por griego). La solución de la Unión Europea, como es sabido, ha
sido un rescate que en su primera fase era de 145.000 millones, que ya
ha tenido que ser duplicado y que, previsiblemente, acabará siendo
también incapaz de resolver el problema, de modo que se impondrá la
necesidad de un “tercer rescate” a Grecia. Porque la cuestión, a juicio
de Lewis, no es ya tanto si un país en esa situación puede pagar o no
sus deudas sino, simplemente, si querrá hacerlo tras haberse habituado a
vivir en un estado de juerga constante.
"Even if it is technically possible for those people to repay their
debts, live within their means, and return to good standing inside the
European Union, do they have the inner resources to do it?"