miércoles, 27 de agosto de 2014

Lorca por Fandangos en el Omega de Morente





































Norma y paraíso de los negros
Voz: Enrique Morente
Música y guitarra: Isidro Muñoz
Percusión: Tino di Geraldo
Coros: A Carbonell, El Negri 
y la voz del niño Carlos 


NORMA  Y PARAÍSO DE LOS NEGROS 
(El Poema de Federico García Lorca en Poeta en Nueva York)

Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y el conflicto de luz y viento
en el salón de la nieve fría.

Odian la flecha sin cuerpo,
el pañuelo exacto de la despedida,
la aguja que mantiene presión y rosa
en el gramíneo rubor de la sonrisa.

Aman el azul desierto
las vacilantes expresiones bovinas,
la mentirosa luna de los polos,
la danza curva del agua en la orilla.

Con la ciencia del tronco y el rastro
llenan de nervios luminosos la arcilla 
y patinan lúbricos por aguas y arenas
gustando la amarga frescura de su milenaria saliva.


Es por el azul crujiente,
azul sin un gusano ni una huella dormida, 

donde los huevos de avestruz quedan eternos 
y deambulan intactas las lluvias bailarinas.

Es por el azul sin historia,
azul de una noche sin temor de día,
azul donde el desnudo del viento va quebrando 

los camellos sonámbulos de las nubes vacías.

Es allí donde sueñan los torsos bajo la gula de la hierba. 

Allí los corales empapan la desesperación de la tinta,
los durmientes borran sus perfiles bajo la madeja de los caracoles 

y queda el hueco de la danza sobre las últimas cenizas.



NORMA  Y PARAÍSO DE LOS NEGROS
El tema de Morente
cambiado de tono a SiM
(Cejilla al 7 por arriba)



Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y (en) el conflicto de luz y viento
en el salón de la 
nieve fría de la 
nieve fría de la 
nieve fría.

Es por el azul crujiente,
 

azul sin un gusano ni una huella dormida, 


es por el azul crujiente,





donde los huevos de avestruz quedan eternos 



y deambulan intactas las lluvias bailarinas,



es por el azul crujiente.







Odian la flecha sin cuerpo,
el pañuelo exacto de la despedida,
la aguja que mantiene presión y rosa
en el gramíneo rubor de la sonrisa.
Odian la flecha sin cuerpo,
sin cuerpo.








ole

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